Wednesday, September 09, 2009

¡México, creo en mí!


Ya hace tiempo que no escribía en el blog, lo cual no significa que no tuviera algo qué escribir, sólo que la realidad, como a todos, me ha tenido con las manos en el cuello, apretando fuerte.
Pero hoy, fecha que a muchos numerólogos o afectos a la mística se les antojará "especial" México amanece con una noticia que, considero, es ya el llamado (como si todo lo anterior no bastara) para sacudirnos la apatía, la pereza, el miedo, la conciencia.
http://www.jornada.unam.mx/2009/09/09/
Al ilustre Secretario de Hacienda, Agustín Carstens y al gobierno encabezado por Felipe Calderón, se les han "ocurrido" una serie de medidas, dicen, para abatir la pobreza (basadas, por supuesto, en crear más pobres).
Hay cosas que este pueblo no recuerda o no quiere recordar, hay una memoria censurada, hay muertos y desaparecidos que no tienen nombre, ni rostro, hay miles y miles de personas que no cuentan ni han contado nunca para el gobierno (para ninguno) y que hoy suman la mayor parte de la población.
Pienso ahora en la terrible realidad que vivimos los mexicanos, y en el futuro negro y sin esperanza que tienen los más pequeños, los jóvenes.
Yo soy producto de una generación que creía que era posible cambiar al mundo, que intentó a través de distintas formas hacer algo para torcer el brazo del destino que ahora padecemos todos. Si lo lograron o no, es otro discurso. Sin embargo, mi generación todavía alcanzó a percibir lo que podría ser un futuro más equitativo, mejor planeado, todavía alcanzó a mamar las últimas gotas de leche del pecho casi seco y flaccido de la patria. Eso quizá fue lo que nos sumió en una fantasía retorcida y maniquea. Y nos vendieron aspiraciones, y nos vendieron cocacola, marlboro, nintendo, y nos vendieron que ir a la universidad y tener un grado académico -hablar inglés, por supuesto- era la puerta a las oportunidades y el desarrollo que nuestros padres y nuestros abuelos no habían podido conquistar. Y nos vendieron la idea de un país con futuro, en vías de desarrollo, decían, y nos vendieron una libertad a medias, porque podíamos decir cosas que antes no se podían, porque podíamos caminar por las calles levantando pancartas y gritando a favor de la causa que quiséramos sin por ello ser detenidos, encarcelados, torturados. Y nos vendieron la revolución sexual, y nos vendieron que el país iba en progreso porque los homosexuales y las lesbianas podían caminar con sus parejas de la mano y besarse, cosa antes jamás pensada. Y nos vendieron que las crisis económicas eran cosa de todos los días, y que la desigualdad social era un error de cálculo de todo sistema político, y nos vendieron que el comunismo y el socialismo estaban caducos, que eran obsoletos y que lo de hoy, lo in, era el neoliberalismo y que ese era el resultado de años de historia, de ensayo error y que ahora sí, con eso saldríamos adelante, porque además, muchas naciones del mundo lo habían implementado y por eso crecían.
Y nos vendieron la idea de que la libertad es vivir en un país que puede vocarse hacia afuera y mirar que no estamos tan jodidos como en otros lugares del mundo. Y nos vendieron la necesidad de vestir de marca y de tener muchas cosas que no necesitamos pero que nos hacen ver y sentir bien.
Y nos vendieron la idea de que no tener hijos es una medida de gente "de avanzada" y que es mejor preocuparse de los perros que viven en las calles que de las personas. Y nos vendieron tristezas y alegrías de futbol y telenovelas. Y nos vendieron canales de televisón y programas de concursos. Y nos vendieron la idea de una democracia en la que todos podíamos participar yendo a las urnas para votar por quienes nos decían.
Y nos vendieron libertad de expresión, libertad de tránsito, libertad de pensamiento, de culto, de sexo, de bando.
Y nos vendieron que las recesiones económicas se arreglan cuando todos ponemos de nuestra parte y trabajamos más, cobrando menos.
Y nos vendieron que lo de hoy son los trabajos mal pagados, libres de contrato, sin prestaciones, donde el día menos pensado te botan a la calle y si te vi ni me acuerdo.
Y nos vendieron que esa forma de explotación es correcta y que además no tenemos de otra sino estar de acuerdo.
Y nos vendieron que la esperanza de vida aumentó, pero que después de los 35 años ya todos somos viejos para aspirar a un trabajo.
Y nos vendieron que la salud es sólo derecho de unos cuantos privilegiados, que si enfermamos y morimos no es responsabilidad del Estado.
Y nos vendieron que el narcotráfico es el mayor problema del país y que la culpa de todo la tienen los que venden y compran drogas.
Y nos vendieron policía corrupta, y nos vendieron tráfico de influencias y en nuestras narices se repartieron el botín, los recursos, el futuro.
Y nos vendieron que hacer arte, cultura, consumirlo, son asuntos de menor importancia, que para eso del entretenimiento, si lo necesitamos, están la tele y los partidos de futbol.
Y a los más escépticos o los que necesitábamos una esperanza nos vendieron un héroe en pasamontañas que prometía la revolución social.
Y nos vendieron
Y nos vendieron...
Y LO COMPRAMOS.
Y NOS VENDIMOS.
Y nos callamos, y no dijimos nada.
¿Qué precio tienen todas estas cosas en tu bolsa de valores, en tu mercado personal?
¿Cuánto por una patria desgastada?
¿Cuánto por la furia de los parias?
¿Cuánto por un país en escombros?
¿Cuánto por el futuro que le robaron a los niños, a los que aún no nacen?
¿Cuánto por mirar en lo profundo de este hueco?
¿Cuanto por que se destapen las cloacas?
¿Cuánto por la mentira?
¿Y cuánto más por la verdad?

¡Qué importa! Si también nos vendieron que lo importante es uno, y no los demás. Así que hoy, al unísono gritemos el himno de nuestros tiempos: "México, creo en mí" Y dejemos que a todo lo demás, se lo lleve la chingada.

Michelle S.

Salú, si es que hay alguien que piensa que hay algo que todavía merezca un brindis.

Sunday, February 01, 2009

Más basura y cucarachas



Julia. Esta tarde rompí con la rutina, me bajé en la estación del metro que me dio la gana, la escogí por azar, comencé a caminar por las calles mientras decidía un buen sitio para ir. Pensé en visitar a alguien a quien no había visto hace tiempo, o la colonia donde viví de adolescente, no sé, se me antojaba pasar por la secundaria y esperar a que fuera la hora de la salida para ver si interceptaba a alguno de mis antiguos maestros y decirles en su cara: “¿Te fijas imbécil? Nada de lo que decías era cierto. El puto mundo no es como tu me hiciste creer”… O qué tal: “Hola, ¿te acuerdas de mí? Mira en lo que me he convertido, duermo con hombres que no conozco, y como me cagaban las matemáticas nunca les he podido cobrar, ni sacarles un pinche centavo partido por la mitad”... (Pausa larga) Pero no, eso no pasó. Cuando me di cuenta estaba sentada en la banca de un parque, viendo comer a las palomas, como si la vida fuera feliz.


Otro de los díalogos de la obra, en su primer tratamiento aún.
Salud,
M

Monday, January 26, 2009

2009, año del buey para muchos. Año de Cucarachas y basura para mí.

Las ideas han vuelto... Ahora pienso en Cucarachas y basura, una nueva obra teatral que estoy escribiendo y espero terminar pronto. Está poblada de personajes que, como yo, buscan el sol, algo que los ilumine y los saque del mar de la ignominia. Voy a postear acá algunos de los diálogos de estos hombres y mujeres que más parecen niños perdidos, a ver qué les parece, me gustaría conocer su opinión e intercambiar ideas.




Mariana. ¿Alguna vez has sentido ganas de gritar muy fuerte, o de pararte a mitad del tráfico de una gran avenida y desde ahí exigirle al mundo que pare por un momento? De eso tuve ganas esta mañana…Yo necesito una pausa, y no creo ser la única. ¡Alto! ¡Silencio!, tenemos que pensar aunque sea por unos segundos en lo que estamos haciendo mal...


Salud.
Michelle

Wednesday, May 16, 2007

¿Ya nunca vas a regresar?

Alguien me preguntó eso. Alguien me lo preguntó "así". Alguien dejó ese comentario -hace unos días- en el último post que escribí...
¿Ya nunca vas a regresar?...

No sé;
¿Qué se yo?

Dice Porchia, en una de sus Voces:

"De ningún viaje se regresa"

Yo sí volví, volví de Buenos Aires. A la semana me dio un infarto, perdí la vista del ojo izquierdo (qué sarcasmo, yo soy zurda). Ahora veo otras cosas, más cosas... Y le escribí una carta a Saramago, y me di el lujo de decirle que, con todos mis respetos, era un soberano pendejo, porque de no ver, la que sabe soy yo... y a mi que no me venga con su "Ensayo sobre la ceguera".
Perdí la cuenta de los dias que pasaron uno a uno, llevándose a un amigo..., porque la enfermedad es cabrona y ahuyenta a los amigos, atrae a los hermanos de verdad, a los poquísimos que en verdad nos aman... les sorprendería saber cuántos amigos se van, se pierden. Digamos, por ejemplo, que desde el 27 de diciembre de 2006 (fecha del infarto) hasta hoy, 16 de mayo de 2007, sólo he visto los mismos rostros y los mismos brazos me han sostenido.
¿Los demás? ¿A dónde se fueron?
No hay telenovela alguna. Estamos los que somos y somos los que estamos. No pasa nada, yo tiro pa'lante, como siempre y ¡como nunca!, pero si, la pregunta me perturbó:

¿Ya nunca vas a regresar?

¿De dónde? ¿De dónde puede -exactamente- regresar uno?, ¿de verdad algún día, al irnos, abandonamos un lugar?, y ahí siguen las líneas del poeta:

"Yo no me fui nunca..."

La cancion de otro músico amado:

"Porque yo, no tengo mapa en este mundo, porque yo, doy vueltas sobre el mismo punto"

En este tiempo he hecho una que otra cosa más o menos interesante:

Me he leído, por ejemplo, casi todo Michel Houellebecq. Jerónimo estuvo en México (Gracias, mi Jero, my heroe) y me regaló "Las partículas elementales". Cuando terminé el libro fui muy feliz, al mismo tiempo en que un profundo dolor me abrazaba.
Me gustó leer a Houellebecq... Me rompió la madre a gustísimo.

He escuchado canciones viejísimas, de esas de las que casi no tenía recuerdo y otras que se quedaron a vivir para siempre en mi oído y en mi voz, pero que hacía tiempo no me hablaban.

Fui a Cuatro Ciénegas, al Norte otra vez... Y así voy, del norte al sur y del sur al norte...
Ya me acostumbré a los constantes análisis de sangre, a no fumar, al vegetariansmo extraño que practico y a mirar con un ojo las pantallas de cine, televisión y a través del parabrisas para conducir mi auto.

Compongo muchas canciones, unas buenas y otras malas, estamos trabajando duro en la preproducción del disco y ya tenemos claras muchísimas cosas.
De tocadas: es momento de volver al escenario, creo. Hay muchas canciones que tengo ganas de mostrar con la nueva formación: Guitarra acústica, contrabajo, percusiones, sax, flauta, batería, secuencias y programaciones... algo así como un Folknoise con Dorado Sound... Sí, quiero tocar pronto.
Estoy escribiendo una nueva novela, y también leyendo una pésima, de alguien que me pidió opinión, se trata de una novela malísima, sobre música. Mi novela también es pésima, pero lo importante es que me la paso poca madre escribiéndola. Y ya no me importa si lo que hago está bien hecho o no..., Entro en las tardes, púrpura y tibia. Estoy tranquila. He sido profundamente amada y he amado mucho. Podría irme en paz.

De modo que sí, voy a regresar pronto... ¡Vamos a brillar!

Salud,
(con sotol, si me hacen ustedes favorcito)
Michelle.

Tuesday, December 05, 2006

De naufragios sin náufragos



Hoy no quiero pensar en que México padece... no quiero hablar ni escribir una sola palabra sobre el tema.

Estoy en Buenos Aires, así que mejor me dedico a hacer todo lo que vine a hacer a esta ciudad... estar conmigo y esa otra parte mía que vive acá.
Jero me dijo la otra noche, a mitad de una fiesta muy divertida y mientras escuchábamos a la Bersuit y a Las Pelotas, que estaba seguro de que no sabía lo que quería... Es así, por primea vez en su vida estaba seguro de que no sabía lo que quería. Antes, muchas veces sí ha sabido lo que quiere, pero ahora no... justo igual que yo.
Me pareció un acto de honestidad tremendo y una genialidad. ¿Porqué carajo uno debiera saber siempre lo que quiere?

Recorro mi amada Buenos Aires y leo todos los días a Juarroz y a Porchia, también me leí un libro de Boris Vian que María me prestó: La hierba roja. Acá me vine a enterar de que Boris Vian (gran crítico de Jazz, músico y escritor) murió en el estreno de una pélícula basada en otro libro suyo y... en fin, dato curioso. Mientras leo a Boris Vian me acuerdo de Carlos y de cómo un par de ojos pueden ser suficientes para domar leones.

Nada, que la nostalgia es cabrona y más con los que insistimos en negarla.

Acá les dejo 4 voces (aforismos) de Porchia que me he encontrado:

Yo no estoy aquí, pero aquí me he dado, y amo aquí.

No hay nada sin lo nuestro.

Las heridas son nidos de flores.

Pueden en mí, más que todos los infinitos, mis tres o cuatro costumbres inocentes.


Y, claro, un poema de Juarroz que escribió en memoria de Alejandra Pizarnik:

La avalancha de los muertos,
la avalancha de los que se suicidan,
por su mano o por otra,
porque vivir es un suicidio,
la avalancha de las sombras
que en vano amontonamos
en los rincones de la tierra,
la avalancha de lo que no sabemos ni pensar,
hace que cada tanto extendamos un brazo
y hagamos una señal al vacío.

Y aunque el brazo no resiste
y se desmorona como los gestos tímidos,
la señal queda rondando por el aire
como un golpe de viento,
como la hilacha de un fúnebre planeta
que gira hacia algo menos que el olvido.

Sólo un desequilibrio de las cosas,
un fugaz desnivel inexplicable
permite todavía
este naufragio sin barco, sin mar y sin playa,
sin espectador, sin fondo y sin náufrago,
esta historia que nadie cuenta y nadie escucha,
esta falla sin importancia del abismo.

Sólo queda la señal como un detalle.




Salud,
M.

pd.- Las fotos son de Colonia, Uruguay. La semana pasada fui hasta allá con mi amiga Bere (mexicana), que insistió en la importancia de cruzar el Río de La Plata en ferry. Buena parte del día lo dediqué a tirarme a la orilla del río a leer y a ver pasar la vida frente a mí.

Tuesday, November 28, 2006

Así amanece Buenos Aires desde mi ventana





Así, como sacudiéndose del sueño o de la resaca. Así amaneció el día de ayer Buenos Aires, o al menos así amaneció desde la ventana de mi cuarto. Mi cuarto en casa de María, calles 24 de noviembre y Belgrano (pienso ahora en cómo me conmueve y me angustia noviembre, la soledad y el refugio en noviembre... esa palabra ¡carajo!)

Me cuesta dormir de corrido en Buenos Aires, es como si un rumor de otras horas y otros tiempos me despertara.

Entonces, entre el sueño y la vigilia nocturna vuelvo a leer a Juarroz, otra memoria postergada que voy recuperando:

Regreso de mis restos,
de todo lo caído en el camino,
como un caracol de su rastro viscoso.

Regreso de lo que he abandonado
y de aquello que me ha abandonado,
porque ambas cosas son mis restos.

Y hasta regreso de mí,
que no me he abandonado
y sin embargo también soy otro resto.

Mi memoria me señala una pista
y mi olvido me señala otra,
hilos precarios del retorno.

Y atrás, más atrás de todo trazo,
más atrás aún de lo invisible,
mis restos se encuentran con los restos
de todo lo que nunca existió.

Tal vez allí me aguarde otro regreso:
un regreso de algo más que unos restos.


En fin, nada, les presento a María, cómplice irrepetible de tantos y tantos regresos:





Michelle, con insomnio porteño.

Tuesday, November 21, 2006

Sudestada



Me voy a Buenos Aires, ahí les dejo (al final del post) la letra de una canción de Calamaro. Ustedes disculpen, pero no sé subir archivos de audio al blog, si alguien sabe cómo, por fa avíseme pa' ponerla...

Tengo cosas que hacer allá. Llorar en Plaza de Mayo, ir a la cancha de Boca, ver a María y a Charly, a Martín, a Jero y a Alicia, tengo que buscar la mitad de mi corazón, a ver si todavía nos podemos entender, o a ver si él ya entendió cómo es que se puede vivir bifurcado.
Voy a sentarme a leer a Juarroz, a Pizárnik y a Girondo en las aceras. Voy a beberme litros de vino mientras escucho Muchacha ojos de papel y Viernes 3 AM, hasta que los poros me estallen de dolor.
Voy a ir a la ESMA a preguntar otra vez: ¿Y los que desaparecieron? ¿Y los que seguimos vivos?
Voy a hacer caminito al andar, a tomar mate en San Telmo, a buscar la misma pregunta de siempre.
Quiero mirarle los ojos a esa cabrona ciudad y decirle que no la olvido nunca, que la llevo tatuada en la piel.
Quiero escuchar tango, mientras María baila. Quiero escuchar la guitarra de Charly para poder (otra vez) cantar Zamba de usted y Jujuy.
Quiero encontrarme con eso que nunca sé cómo nombrar, pero estoy segura que existe sólo en esa parte del mundo y que es mío, tan mío como el dolor que voy a depositar allá.
Quiero cerrar esa parte de la historia mía que no me ha querido abandonar en ningún rincón del mundo.
Quiero estar en Buenos Aires y extrañar México como extraño Argentina cuando estoy acá.
Quiero que no me duela volver, pero sé que va a dolerme.
Quiero que las cosas sigan intactas a mi vuelta, pero sé que eso no es posible.
Todo va a cambiar, lo sé, pero si es posible que algo se quede como está: ojalá que sean tus ojos, para poder reconocerme cuando vuelva al D.F.



No tan Buenos Aires
Andrés Calamaro.

Ya siento que estoy
radiante por volver
tengo en cuenta
que el diamante
es carbón.
Vuelvo con el doble de canciones
tratando de cambiar
emoción por canción
También lo hago por mi bien
y por mi afición suicida preferida
rock de verdad, con amistad
Vuelvo a tomar aire
para saludar a Buenos Aires
Vuelvo al palo,
a una ciudad del palo
donde tu equipo es lo más venerado
aunque suene exagerado, pero es verdad
estoy en la ciudad de la pelota
La mentira se estira
y la pelota es el sentimiento
y es bueno encontrar alguno despierto
Vuelvo a tomar aire
para saludar otra vez a Buenos Aires
Apocalipsis now total
el lado invisible del sueño flexible
de la Argentina mundial
Y yo vengo a la ciudad
que conozco de verdad
donde viven los míos
y los que ya no están
y luego como siempre
con una locura transparente
que repito cada vez que vuelvo
porque a veces parece que estoy,
pero me voy
pero una ciudad además de cemento
es carne y hueso y sangre
y siempre estoy llegando a saludar
a los aires
Vuelvo a tomar aire
para saludar a Buenos Aires
Resumiendo
puedo estar con mi vieja comiendo
o riendo sin carcajadas ni arcadas
o estar haciendo cagadas
decir cosas peligrosas,
o demasiadas
pero no importa nada,
Buenos Aires es mía
y no la cambiaría
me la quedo con toda su porquería
Por eso vuelvo, revuelvo
un par de veces al año
Buenos Aires
soy parecido a otro también parecido
Conservamos todavía la chapa
que nos creemos
la que a veces merecemos
No ser de ninguna parte
en el mejor de los casos
seremos un mundo aparte
Vuelvo a tomar aire
para saludar a Buenos Aires
mi Buenos Aires querido
yo te quiero desde lejos
y desde cerca te extraño
por eso vuelvo y revuelvo
un par de veces al año
Acá la luz no decide
uno quiere algo y lo pide
pero igual por inocente te lo clavan
pero casi todos tenemos
más o menos algún control amigo
la ciudad es testigo
Viejos aires
estás pobre y sin futuro,
yo te presto veinte pesos
y compráte lo que quieras
no puedo darte laburo
puedo tratar de entenderte
y si algún primo te da un chumbo
ya tenés más claro el rumbo
no me gusta pero es lógico que pase
si algunos chorros y grasas
tienen diecisiete casas
Justifico con reservas la escopeta
es horrible pero era previsible
eso no arruína a la gente de Argentina
Nacimos desorientados
y nos educaron como tarados
y nunca tuviste nada
pero un domingo podés ganar
tu vieja prepara las empanadas
y tenés un sentimiento, el viento
Te exprimiré aunque te guste agitar
te podés emocionar
y esperar una revancha
te sentís vivo en la cancha
te sentís vivo en la plaza
fumando algo, riéndote de nada
y con todo en contra tuyo
te felicito, tenés un par
no vas a llegar, pero siempre
siempre con orgullo
Vuelvo a tomar aire
para saludar otra vez
a Buenos Aires mi cloaca preferida.

Salud, por DF y Buenos Aires,
Michelle